SESIÓN 3:
ESTRUCTURA, DINÁMICAS INTERNA Y EXTERNA, CAMBIO ESTRUCTURAL
Por: José Vicente Reyes Salazar
El cambio, es decir, la transformación de una cosa en otra, es un problema estudiado desde la antigüedad.
Para Parménides, la afirmación de que algo cambia supone reconocer que ese
algo “antes no era” y “después sí es”, lo que resultaría contradictorio, inaceptable.
Para Aristóteles el cambio es una realidad innegable y una característica
fundamental de la naturaleza. Aristóteles resuelve su contradicción con Parménides
proponiendo que la sustancia tiene un doble carácter: es materia y es forma (hilemorfismo):
la materia es el sustrato de las cosas, lo que sufre el cambio; y la forma
representa la esencia, aquello que define
a la sustancia y que, sin embargo, se pierde cuando se gana otra. De ese modo le
acepta a Parménides que, en una sustancia, la materia sigue siendo la misma
pero la forma cambia.
Aristóteles propone el ejemplo de un hombre que está siendo alfabetizado: la
materia es el hombre, la forma que se pierde es ser analfabeto y la forma que
se gana es ser alfabetizado; en un primer momento el hombre está privado de la forma
“alfabetizado”; en un segundo momento estará privado de la forma “analfabeto”. Lo anterior supone que el hombre era analfabeto pero podía ser
alfabetizado. Para Aristóteles, una sustancia “es en acto” y “es en
potencia”. En un primer momento, el hombre de nuestro ejemplo “es
analfabeto en acto” pero al mismo tiempo “es alfabeto en potencia”; es una cosa
y puede llegar a ser otra. Para Parménides el cambio era imposible porque
suponía que del “no-ser” apareciera el “ser”; para Aristóteles el problema
queda resuelto porque el “ser alfabeto en potencia” se convierte en “ser alfabeto
en acto”.
Según Aristóteles, en la sustancia se presentan dos tipos de cambios: cambio accidental, en el que cambian
los accidentes y permanece la substancia; y cambio sustancial, en que se transforma la sustancia misma (aunque
permanece la materia). Un cambio accidental ocurre por la pérdida o la adquisición de una
característica, es decir, la sustitución de una forma accidental por otra. Los
cambios accidentales pueden ser cuantitativos (aumentar de peso), cualitativos (cambiar
de color o sabor) o locales (cambiar de sitio). Un cambio sustancial ocurre cuando la sustancia deja de ser lo que era y se
convierte en otra, puede ser por generación (nacimiento o surgimiento) o por
corrupción (muerte o destrucción). Por ejemplo, el paso de una semilla a
planta.
También define Aristóteles que los cambios pueden ser naturales si se producen por la naturaleza misma de la sustancia y artificiales si se producen por una
acción externa a la sustancia. Por ejemplo, el cambio de color y sabor de la fruta que madura es
natural, pero el cambiarle el color a una puerta es artificial; la muerte de un
animal puede ser natural por envejecimiento o enfermedad, o artificial por sacrificio; el
represamiento de un río siempre es artificial así haya ocurrido un derrumbe o se
haya construido un dique, porque no es de la naturaleza del río el represamiento.
Ahora veamos algunos conceptos con los cuales explicamos las transformaciones
en el mundo real en la actualidad.
Los procesos son dinámicos, con
lo cual se afirma que no cesan de cambiar, que están en permanente movimiento. Los
sistemas, que son construcción humana, se proponen explicar esa dinámica. Por
ejemplo, en la construcción de un edificio el sistema está constituido por
todos los documentos que han sido elaborados previamente y durante la
construcción, los cuales son una especie de construcción mental de lo que será el edificio definitivo, con todas
las previsiones para soportar pesos, contener objetos y personas, soportar
fuerzas naturales y resistir el uso y el abuso de sus futuros habitantes.
La estructura del sistema es la
red de relaciones que determina la naturaleza de dicho sistema. La estructura
no es un objeto material, como se piensa cuando hablamos en sentido coloquial de la estructura del
edificio (zapatas, columnas y vigas). En el caso del edificio como sistema, la estructura es un conjunto complejo
de relaciones que hacen posible la erección sólida, duradera y funcional de dicha
construcción: ángulos, sumatorias de fuerzas, distribución de las cargas, resistencia
de los materiales, etc.
Un maestro de construcción tiene conocimientos prácticos pero generalmente
no tiene una comprensión total de la estructura del edificio. A veces cree
saber más que el ingeniero pero no puede tomar decisiones relacionadas con la
estructura, ya que ingenuamente podría hacer colapsar la construcción (cambio estructural). Durante la obra se
pueden hacer modificaciones, como agregar un pequeño voladizo, cambiar un tipo
de baldosas por otro o reemplazar una pared por un ventanal (cambios coyunturales o accesorios),
pero no se puede agregar un nuevo piso (cambio
estructural) que no estaba calculado ni se pueden reemplazar
arbitrariamente ciertos materiales que por algo se llaman estructurales.
Siguiendo con el mismo ejemplo, hay cambios que pueden considerarse
naturales porque son propios de la naturaleza del edificio, como las
dilataciones en las brechas y el enmohecimiento del hierro expuesto a la
intemperie (el óxido es como el sudor del metal). Dentro del sistema se
consideran normales porque hacen parte de su dinámica interna. Pero hay cambios que, cuando se producen causan alarma,
como un agrietamiento de los muros, la aparición de abundante humedad, etc.,
pues son causados por factores que no estaban contemplados dentro de los
estudios y decisiones que se tomaron y constituyen, por lo mismo, una dinámica externa al sistema.
El arquitecto Santiago Calatrava junto a su equipo técnico, ha sido
condenado a abonar 3,5 millones de euros por el derrumbe ocurrido en el Palacio
de Congresos de Oviedo durante su construcción la madrugada del 9 de agosto de
2006. (Tomado de: http://www.lavozdeasturias.es/asturias/oviedo/arquitecto-Calatrava-condenado-derrumbe-Oviedo_0_488351308.html




